Sunday, March 1, 2009

REVISTA “ALABARDA” (1983)

En esos años, el taller literario de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) desapareció cuando Ramiro Osorio dejó de coordinarlo, en 1979. Al cabo de dos años, en 1981, Arnoldo Morales Luévano convenció a quien se encargaba del entonces llamado “Departamento de Promociones Culturales” para reactivar esa actividad; y me invitaron a conducir su reposición. Para esas fechas yo residía ya en Guanajuato, en los cursos finales de mis estudios de Filosofía, así que viajaba todos los sábados para juntarnos a espumar palabras. No era el único: Juan José Macías viajaba también desde Fresnillo, Zacatecas. Entre otros asistentes se encontraban, además de Arnoldo, Carmen Anda y Antonio Mena de la Peña.
Luego de un par de años de trajín, decidimos impulsar una revista. Hay que saber, en este momento, que las publicaciones no eran algo acostumbrado en Aguascalientes a principio de los ochenta. Estaba la revista “Tierra Adentro”, en su primera época, cuando todavía era una revista de provincia y no se había, paradójicamente, centralizado. Había una elegante revista ocasional, “Voz universitaria”, que Desiderio Macías Silva dirigía para la propia UAA. Ambas eran institucionales y los escritores jóvenes que transitaban fuera de los ámbitos del INBA no contaban. Por otra parte, la UAA no daría recursos para la publicación del taller literario.
Con todo y como siempre, nos lanzamos a la ventura, con la convicción de que vale más un intento fallido que una nostalgia eterna de no haberlo intentado. Juan José Macías propuso el nombre, “Alabarda”, que tuvo la firme pero ineficaz oposición de Arnoldo Morales y Toño Mena, lo cual se consignó dentro de la revista misma. Se publicó un sólo número, en 1983. Los originales eran muy limpios, pero mecanográficos, dado que no tuvimos acceso a la tipografía de la imprenta universitaria. La portada fue en tinta negra sobre cartulina mina gris, que era la más barata en el mercado local.
De entre los talleristas se publicó obra de Arnoldo, Carmen, Antonio y Juan José. Y contamos, para ese único número, con otras colaboraciones relevantes: un poema de Alberto Enríquez, odontólogo potosino que en esas fechas coordinaba el taller literario del INBA en León, Guanajuato; un cuento de Hilda Guzmán Montelongo, entonces en trance de su viaje a Moscú, donde reside; un ensayo de Eugenio Mancera que aparecería en dos partes y, por tanto, quedó trunco; y un poema en secciones, escrito por Roberto Quiroz Benítez con ajustes hechos con su vena surrealista por Juan José Macías.
Fue la primera revista que me tocó en suerte dirigir.
Posted by Benjamín Valdivia in 15:57:39 | Permalink | No Comments »