EL HÉROE – 1986
En el número 135 del célebre suplemento “El Unicornio” apareció en Aguascalientes (México) un poema que rondaba la idea del héroe. Es un tema que en ese momento y en los dos años previos me inquietaba: ¿qué obliga a cualquiera para arrostrar su propia muerte en búsquedas de final desconocido? Luego de algunas variaciones sobre el caso, advertí que el mundo se aderezaba de dos clases de sujetos: los héroes de la vida, activos y osados; y los héroes de la palabra, significadores y expresivos. Al cruce de los siglos, ¿quién ha sobrevivido, la acción de Odiseo o las palabras de Homero? A partir de tal interrogación va el siguiente poema, de una serie antidarwinianamente denominada “De gato blanco, gato negro”, publicada en parte dentro de las Memorias del V encuentro nacional de jóvenes escritores (UNAM, México, 1986), pero que no contiene el que aquí se incluye:
EL HÉROE SIEMPRE REGRESA
El héroe siempre regresa
con bien de todos sus trabajos.
Posee la extraña inmunidad astrológica
de los que luchan contra su destino.
Cual pocos ha podido degustar
los manjares vedados
y ha sentido ese clima que precede
a las grandes tragedias.
Su desdén por las doncellas
que inútilmente lo reclaman
y su temple ingenioso en el amor
son envidia de nosotros lo inocuos
mortales.
Pero el héroe, a veces, no regresa.
Y la rapsodia que lo inmortalizará
—oh cielos— vibra en la mano
de quien jamás anduvo el viaje del peligro.
