Saturday, October 16, 2010

EL HÉROE – 1986

En el número 135 del célebre suplemento “El Unicornio” apareció en Aguascalientes (México) un poema que rondaba la idea del héroe. Es un tema que en ese momento y en los dos años previos me inquietaba: ¿qué obliga a cualquiera para arrostrar su propia muerte en búsquedas de final desconocido? Luego de algunas variaciones sobre el caso, advertí que el mundo se aderezaba de dos clases de sujetos: los héroes de la vida, activos y osados; y los héroes de la palabra, significadores y expresivos. Al cruce de los siglos, ¿quién ha sobrevivido, la acción de Odiseo o las palabras de Homero? A partir de tal interrogación va el siguiente poema, de una serie antidarwinianamente denominada “De gato blanco, gato negro”, publicada en parte dentro de las Memorias del V encuentro nacional de jóvenes escritores (UNAM, México, 1986), pero que no contiene el que aquí se incluye:

EL HÉROE SIEMPRE REGRESA

El héroe siempre regresa
con bien de todos sus trabajos.

Posee la extraña inmunidad astrológica
de los que luchan contra su destino.

Cual pocos ha podido degustar
los manjares vedados
y ha sentido ese clima que precede
a las grandes tragedias.

Su desdén por las doncellas
que inútilmente lo reclaman
y su temple ingenioso en el amor
son envidia de nosotros lo inocuos
mortales.

Pero el héroe, a veces, no regresa.

Y la rapsodia que lo inmortalizará
—oh cielos— vibra en la mano
de quien jamás anduvo el viaje del peligro.

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Monday, September 14, 2009

Una vez más “Parte el guerrero” – 1984

El mismo poema “Parte el guerrero”, que se había dado a conocer cuando el premio “Gallardo Dávalos” del 83 y que se publicó en noviembre de ese mismo año en el número inicial del suplemento El unicornio, apareció en el número 38/39 de la revista Tierra adentro, correspondiente al periodo abril-septiembre de 1984.
Esta revista fue, hasta su número 42 (diciembre 1985), con el que termina la primera época, un foro —aunque restringido— para los autores que no residían en la ciudad de México. Luego, con todo y su dirigencia, la revista se mudó a la capital, desde donde centraliza hasta la fecha las referencias culturales de la provincia, ahora con orientación plena hacia los jóvenes.

Ya en este número 38/39 aparece una traducción de Pessoa por Eduardo Langagne. En los números finales de la primera época se hace evidente el sesgo capitalino que tomaría esa publicación; por ejemplo, cuando en un número siguiente se trata el tema de los talleres literarios, se presentan treinta textos sobre el tema, de los que acaso un par corresponden a autores que no residían en el Distrito Federal.

Allí, sin ningún problema, podemos notar el desplazamiento de la descentralización cultural hacia el centro de la república. Así murió el proyecto de la revista Tierra adentro como revista de tierra adentro.

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OTRA DEL 83: “El Unicornio”

El poema “Parte el guerrero”, perteneciente a mi libro ganador del premio “Salvador Gallardo Dávalos” en 1983, se publicó en el primer número del suplemento El Unicornio.
Este era el suplemento cultural, publicado los domingos, del diario El Sol del Centro. Su primera emisión fue el 20 de noviembre de 1983, y aparece bajo la coordinación de Jesús Gómez y Salvador Camacho. El Unicornio se convertiría, al paso de los años, en un referente de la producción intelectual y artística de Aguascalientes hasta finales de los ochenta.

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Sunday, May 10, 2009

Premio “Salvador Gallardo Dávalos” 1983

A mis 21 años, en 1981, y con David Ojeda como parte del jurado, mi cuento “El prestidigitador” obtuvo uno de los premios del incipiente certamen “Salvador Gallardo Dávalos”, orientado entonces al reconocimiento de la narrativa de los jóvenes. El acta del concurso destacaba el bajo nivel de las obras participantes, cosa en la que tenían razón totalmente, pero que no impidió la designación de tres ganadores. Desde esa vez he procurado no publicar mis cuentos, sino eventuamente (aunque durante años he preparado un libro de realtos que posiblemente esté completo para el 2010).
El asunto es que, un par de años más tarde se abrió el mismo certamen también para el área de poesía, en la cual me tocó en suerte obtener el premio. Contaba ya con 23 años y el conjunto de poemas tenía el título de “Memoración del inconcluso”, que planteaba la paradoja de recordar una vida que todavía estaba por vivirse. El jurado se formó, en esa ocasión, por Desiderio Macías Silva, Hugo de Sanctis y Salvador Gallardo Dávalos. La obra ganadora —probablemente para fortuna del autor y del público— no se publicó. Sólo unos cuantos de esos poemas fueron dados a conocer en la antología que sobre dicho certamen preparara Ricardo Esquer luego de diez años, en 1993.
A la distancia, algunos de esos textos premiados resultan todavía legibles. Comparto ahora dos de ellos:

PARTE EL GUERRERO

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Parte el guerrero
a conquistar el corazón de una mujer.

Su ejército,
perdido ya en antiguas emboscadas,
avanza con cautela.

Su estrategia —se sabe— es desastrosa:
los vigías del sentimiento
traicionan toda orden que indique retirada.

(Y el crepúsculo impulsa,
con paso sigiloso,
desde la retaguardia.)

Circula en la sangre el clamor de la batalla:
se ha vuelto el corazón un sonorida.

Y de frente a la plaza,
los ojos de ella se aprecian proféticos,
como sabiendo asegurada su victoria.

LA HISTORIA DEL MUNDO

La historia del mundo es la historia de tus ojos.
Porque los vaticinios de la lluvia
se fundaron en tus lágrimas,
sobre los días verdes de la selva.

Y el mármol ha buscado en vano tu figura.

Si tus muslos precisos no me hubieran
mostrado la verdad,
sería inútil vigilar la transcursión del tiempo.

Pero, en fin, en ti da vueltas
y vueltas la palabra sin hallarte.

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Wednesday, April 8, 2009

Áridas márgenes – cartel de poesía (1983)

Considerábamos en ese año de 1983 que la poesía, como si fuese algo visual, tenía la obligación de mostrarse en las paredes. Ese lema de Éluard iba a ser cosa visible: “Escribo tu nombre / en las paredes de mi ciudad”. Demetrio Vázquez Apolinar, Juan Manuel Ramírez Palomares y yo mismo llegamos a la conclusión de que así debía ser. Demetrio consiguió el auxilio de un impresor de León (México) y nos dimos a la tarea de pegar con engrudo los poemas en aquellos muros guanajuatenses que solamente habían sabido de anuncios de bailes, lucha libre, políticos y circos o corridas de toros. Amanecieron visibles los poemas en sucesivos meses. Me correspondió aparecer en el número 3 de aquellos carteles que Demetrio bautizó como “Áridas márgenes”. Además de los implicados también se publicó a Gabriel Márquez de Anda y, como final de esta iniciativa, a Hugo de Sanctis. No sé si en algún pasmado lector hubo algún efecto poético como resultado de tales andanzas, pero quedó la imagen impresa de esos rápidos versos, con una tinta firmada por APAZA. Aquí va la foto del cartel, en la que se notarán las dos líneas inferiores escritas al revés, como corresponde al sentido del poema (“Sobre las aguas del cielo / ondula un cardumen de pájaros. // Un voladero de brillantes peces / completa la inversión.”):

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Sunday, March 1, 2009

REVISTA “ALABARDA” (1983)

En esos años, el taller literario de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA) desapareció cuando Ramiro Osorio dejó de coordinarlo, en 1979. Al cabo de dos años, en 1981, Arnoldo Morales Luévano convenció a quien se encargaba del entonces llamado “Departamento de Promociones Culturales” para reactivar esa actividad; y me invitaron a conducir su reposición. Para esas fechas yo residía ya en Guanajuato, en los cursos finales de mis estudios de Filosofía, así que viajaba todos los sábados para juntarnos a espumar palabras. No era el único: Juan José Macías viajaba también desde Fresnillo, Zacatecas. Entre otros asistentes se encontraban, además de Arnoldo, Carmen Anda y Antonio Mena de la Peña.
Luego de un par de años de trajín, decidimos impulsar una revista. Hay que saber, en este momento, que las publicaciones no eran algo acostumbrado en Aguascalientes a principio de los ochenta. Estaba la revista “Tierra Adentro”, en su primera época, cuando todavía era una revista de provincia y no se había, paradójicamente, centralizado. Había una elegante revista ocasional, “Voz universitaria”, que Desiderio Macías Silva dirigía para la propia UAA. Ambas eran institucionales y los escritores jóvenes que transitaban fuera de los ámbitos del INBA no contaban. Por otra parte, la UAA no daría recursos para la publicación del taller literario.
Con todo y como siempre, nos lanzamos a la ventura, con la convicción de que vale más un intento fallido que una nostalgia eterna de no haberlo intentado. Juan José Macías propuso el nombre, “Alabarda”, que tuvo la firme pero ineficaz oposición de Arnoldo Morales y Toño Mena, lo cual se consignó dentro de la revista misma. Se publicó un sólo número, en 1983. Los originales eran muy limpios, pero mecanográficos, dado que no tuvimos acceso a la tipografía de la imprenta universitaria. La portada fue en tinta negra sobre cartulina mina gris, que era la más barata en el mercado local.
De entre los talleristas se publicó obra de Arnoldo, Carmen, Antonio y Juan José. Y contamos, para ese único número, con otras colaboraciones relevantes: un poema de Alberto Enríquez, odontólogo potosino que en esas fechas coordinaba el taller literario del INBA en León, Guanajuato; un cuento de Hilda Guzmán Montelongo, entonces en trance de su viaje a Moscú, donde reside; un ensayo de Eugenio Mancera que aparecería en dos partes y, por tanto, quedó trunco; y un poema en secciones, escrito por Roberto Quiroz Benítez con ajustes hechos con su vena surrealista por Juan José Macías.
Fue la primera revista que me tocó en suerte dirigir.
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Sunday, November 16, 2008

PREMIO ANITA POMPA DE TRUJILLO – 1982

En 1982 me tocó en suerte obtener el premio de poesía Anita Pompa de Trujillo, entregado en Guaymas. La reina designada para las fiestas de esos juegos florales fue Aideé Vielledent. El Coordinador General de Cultura en el Estado de Sonora era en ese momento Héctor Rodríguez Espinoza, quien luego desempeñó cargos en el área jurídica, tanto de orden electoral como de los derechos humanos, campo en el cual tuvo oportunidad de presentar, años después, una ponencia dentro del Coloquio Cervantino Internacional, en Guanajuato. Nos acompañaba Juan Antonio Ruibal Corella, historiador, cancionero y político, quien fungía como senador suplente y nos compartió aquella vez, con la guitarra, su reciente pieza hímnica dedicada a Baja California Sur.
En especial, en ese ambiente costero, conocí al poeta Miguel Manríquez, con el cual hasta la fecha hemos conservado una amistad vital y literaria. Él conoció aquellos poemas de juventud que se titulaban en conjunto “De luz oscura”, que más tarde aparecieron publicados en mi primer libro formal El juego del tiempo, editado por Roberto Vallarino en 1985 dentro de la Colección “Letras Nuevas” que patrocinaba la Secretaría de Educación Pública por medio del CREA. El primer poema de la serie mencionada iba hacia la delimitación del ser de la poesía desde mi punto de vista personal. Lo curioso es que esa misma visión me parece, veintiséis años después, todavía válida; y la asumo hoy como entonces. Va el poema:

ENTRADA

Amamos la palabra y su hierro matizado
porque en ella se cumple al fuerza de la voz
y los ciclos del agua silenciosa.

La palabra trae luz
para nuestro animal introspectivo.

Quien levanta la voz
inaugura los diálogos del fuego.

Y así,
establece recintos por miradas,
produce atardeceres que no pesan
y de nuevo color.

Amamos la palabra
por el río de tiempo en que transita:
un río de manos escribe en mis manos.

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Tuesday, November 11, 2008

MÁS DE “FORO UNIVERSITARIO” – 1982

Tal como platicábamos días antes, en la revista Foro Universitario, de la Federación de Estudiantes de la UAA, se publicaron en 1982 varias obras de los participantes en el repuesto Taller literario de aquella Universidad, así como algunos poemas míos que nunca han vuelto a aparecer hasta hoy, de los cuales va el resto:

CANCIONES DESNUDAS


I

Dice el agua canciones desnudas

en la fuente de los sátiros.

Vamos todos ahí para cantar

y mojarnos:

se humedece el amor en las flores,

se licúan los pájaros;

agua se hace la boca

con tanto amor desbordado.

Entonces déjame vivir esta locura,

esta hora,

este cascabeleo mágico.

II

Entrégale una letra caníbal a tu amante.

Entrégale algún sol, la bestia en llamas.

Un jinete naranja

sobre un potro de azul encabritado

(o sobre un aire de ópalo).

Sobre nuestro silencio absorto hay

una caballería infatigable.

III

La tarde pasó desempolvando sus papeles:

como raro tarot

brotaron esas cartas que mandaste.

Ahí estaba mi suerte diseñada:

salía de las hojas el rumor

de los años que inútiles pasaron.

Porque el amor, cambiado de ciudad,

ya no acudía.



IV

Cortinas hay en el aire de la noche

(el aire oscuro como un gran mago).

Los gatos son profundamente mudos

de tan sabios.

Sólo la noche acontece en kilómetros

enormes: ¿dónde estamos?

Lo indivisible se cuartea,

se rompe el átomo.

Sólo la cara ensombrecida de la gente

acontece al otro lado

de la ventana.

NOTICIA

Que el periódico te busca hasta los ojos;

que el asesino anda suelto;

que se prohibió volar, paloma, y ser poeta;

que vuelve hoy,

tristemente,

desde sabe cuál fondo del olvido,

aquella voz inesperada;

que llega del recuerdo la guerra mundial;

que ahí, en primera plana,

interrogativo y comestible,

está el espectro espantoso de la tinta

informando a la nación los nuevos precios.

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Sunday, November 9, 2008

OTRO TALLER EN LA UAA – 1981

A principios de los ochenta se decidió en la Universidad Autónoma de Aguascalientes utilizar la casona situada en Allende 238 (en la que vivió mi tía Maclovia y entonces recién adquirida por la autoridad estatal, siendo hoy la sede del CIELA). Allí se ubicaron las oficinas del deporte universitario y, junto a ellas, las del Departamento de Promociones Culturales, que coordinaba Gerardo Martínez, cuñado de mi hermano Fortino. Con la incipiente infraestructura y escaso peculio para esta área, se pensó en ampliar las actividades, por lo que se abrieron espacios para varias artes como la música (llegó a ensayar en ese recinto el grupo Hechos La Mocha, animado por Víctor Solís) o para la literatura. En este último caso, Arnoldo Morales Luévano propuso revivir aquel taller que compartimos bajo la égida de Ramiro Osorio un par de años antes. Arnoldo gestionó lo necesario con el encargado del Departamento, y en 1981 ya estábamos con el plan de resucitar ese taller literario, que se estableció para el semestre de enero de 1982. A pesar de que entonces ya vivía en Guanajuato, me tocó en suerte coordinarlo y buscar alternativas para la publicación de sus resultados. Encontramos un sitio amable en la revista Foro Universitario, órgano de difusión de la Federación de Estudiantes (FEUAA), en su número 3, del segundo semestre de 1982. Ese número tuvo como responsables a Laura Padilla González, Yolanda Padilla Rangel y Leopoldo Núñez; el consejo editorial lo formaron Juana Celia Carvajal, Carlos Torres, Audómaro Alba y Pedro Hernández Solís. Colaboraban allí, entre otros amigos, Laura Lozano, Macrina Revilla, Salvador Camacho (quien también tocaba con Hechos La Mocha), Martha Sandoval y Ricardo Esquer. Del taller literario aparecieron algunos relatos del propio Arnoldo Morales, de Antonio Mena de la Peña, de Armida Patrón, y varios poemas míos.
De dichos poemas, escritos al sobrepasar los veinte años, copio aquí un par, aunque con el propósito de dar a conocer en días próximos el resto de los publicados en Foro universitario.

¿QUÉ SERÁ DE TUS HOMBROS?


Acá estoy ebrio de distancia, ciego del alma, muerto.

Pregunto si aún tienes en los ojos aquel mar

para este señor lejano y sucio;

si piensas encontrarme un día en la calle

cargando mis semanas como gotas pesadas;

si enterrarás esa vieja ciudad;

si te acordarás de mí el día en que se quiebre tu voz,

cuando la leche derrame formidables edificios,

cuando tus piernas aprendan otro idioma.

NO HAY FRUTA MÁS SENSUAL

No hay fruta más sensual que la ciruela:

su redondez y su tacto son tu vientre.

Una ciruela, tu vientre y el futuro

son las cosas

por las que uno es capaz de morir.

Pero a la hora precisa del crepúsculo

o en el amanecer de lluvia interminable

aparece tu cuerpo mensajero

y tu silencio felino, tan silencioso.

A esa hora tu vientre y el futuro

son las cosas

por las que uno es capaz de seguir vivo.

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Tuesday, November 4, 2008

UN DERRAPÓN DE 1980

En 1980 surgió en la ciudad de México la revista Trohpos, de la que era editor Yuri de Gortari, con apoyo de su gemelo Ilya, quien hacía la diagramación. Todo indicaba que —como supuso en su momento Apollinaire— sería una revista de un solo número: no tenía apoyo publicitario y el grupo de colaboradores tenía su base casi exclusiva en el Centro Activo Freire y el Decroly. Le escribí a Yuri una carta (eso que se hacía antes del correo electrónico) en la que aduje que no por el viso comunista habría de cancelarse ese proyecto por falta de recursos; y que los colaboradores debieran contarse con más amplitud, para lo cual, por si él lo veía conducente, le mandaba unos textos diversos. La revista entró en estado cataléptico hasta que, en 1981 y publicada por Editorial Katún, se levantó con el número dos la resucitada Tropos, ya sin la letra h del título original, “no por muda menos intrusa” según precisó el mismo Yuri. En ese segundo número, y último hasta donde sé, había ya un sustento publicitario mejor concebido, así como colaboradores de distintas ciudades. Allí salieron poemas de Javier Bolaños; Pablo Ullrich M. (que todavía al iniciar 2005 estaba en línea con un poema); y Leticia Herrera, entonces secretaria de la Editorial Penélope, empresa que impulsaban los propios gemelos y en la cual se había publicado en 1980, en edición de Eduardo Hurtado con ilustraciones de Ilya, el libro de cuentos Muerte calculada, de Raúl Salinas de Gortari; Raúl sería famoso años más tarde por otras circunstancias, pero en el número 2 de Tropos colaboraba con un poema amoroso titulado “Sé débil”, en la página 35.

Al reverso de la hoja, en la página 36, viene un texto mío que se condicionaba por tres asuntos: la leninista necesidad de planificar la acción como vía práctica para la libertad; la actividad de los obreros y campesinos como eje del actuar en el mundo (incluyendo la actividad del poeta como obrero intelectual lírico); y la certeza heideggeriana de que el ser es tiempo (y mi propia certeza de que perder el tiempo equivale a disminuir el ser). Con tal mezcla de tres perspectivas conceptuales irreconciliables era de esperarse que el resultado fuera un poema realmente malo, el cual copio al calce para escarnio privado y vergüenza pública del autor:

PLANIFICAREMOS LA ACCIÓN

Planificaremos la acción

el sol saldrá por el oriente,

haremos el fuego y el incendio,

coceremos el barro,

seguiremos haciendo los zapatos,

llevaremos los ganados a pastar,

cantaremos a los dientes de la amada.

Sí.

Nadie nos quitará el tiempo.

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